En temas del corazón no siempre hay mucha lógica, no se puede
mandar para que alguien sienta algo, si ni siquiera nosotros mismos podemos mandar
a nuestros sentimientos aunque estos a veces nos lastimen o nos hagan vivir en una
constante ilusión y deseo de una situación que puede que llegue así como puede que
no. Por eso muchas veces no nos queda más que buscar darle una razón a ese otro
corazón para llamar su atención, pelear por lo que se quiere, buscar hacer un camino
en la vida de la otra persona de a poco dando lo mejor de uno, y esperando, y deseando
que lo acepte, que lo valore, dejando huellas para no sentirnos invisibles a sus
ojos, para sentir su aprecio, su cariño pero más que nada para sentir que aunque
sea a pasos pequeños vamos siendo una parte importante de su vida, vamos conquistando
su corazón y vamos ocupando sus pensamientos. Con arriesgarnos no perdemos nada
y podemos ganar mucho.