Que me hiciste para que día y noche te piense,
Para esconderte hasta en el último rincón de mi cabeza,
Hasta el punto de no poder quitarte de ella.
Pasaste a estar entre mis quehaceres diarios,
Entre mis reuniones de trabajo.
Pasaste a hacer que todo me recuerde a ti,
A tener la necesidad de saber de ti,
De verte más seguido, de querer escuchar tu voz.
Que me hiciste para quebrantar mi tranquila paz,
Para mantenerme pensando en ti todo el día,
Todos los días y hasta en las noches
Ya que estas hasta en mis sueños.